30/04/26
Mi Chiqui me avisa hacia la una de que sale de León
para acá. La espero para comer juntos. Ha tenido una guardia y quizá no haya
descansado lo suficiente, pienso, y por tanto podía haber dormido hasta media
tarde y luego hacer el viaje con llegada a tiempo para la cita de peluquería.
En fin, reflexiono, que es mayorcita para saber lo que tiene que hacer. Solo
que los padres no podemos evitar el meticoneo.
…
Estoy contento porque ha sido un día que me ha cundido
debido a una circunstancia fortuita. NN me avisa de que hay un cartel en las
piscinas diciendo que hoy estarán cerradas. Después me informa SA en la calle
de que solo afecta a la grande, pero que se puede ir a la pequeña. Eso a mí no
me mola y me trastoca los planes. Para bien.
Me largo a casa a leer a toda pastilla. Bajo el velux de la salita, en
la buharda, disfruto como un enano de la maravillosa luz con que se mantiene el
día. Y leo a placer, a topán, a ful. Hasta que la Chiquitina abre la puerta
hacia las dos y media.
…
Tarde de investigación mediante un recorrido demorado
por este diario, que se me ha convertido en una trampa para su publicación. Así
de claro. Porque veo que desde el primero de marzo del año veinte, cuando
titulé a esta última etapa “Cuaderno de Madrid”, han pasado seis años y el
texto se me ha desbocado hasta las dos mil páginas. Así, yo solo me he
condenado. Porque no habrá editor que se atreva con semejante pestiño. A no ser
que me entregara a una labor titánica de corrección y poda que no acabaría
nunca. Imposible. O sea que no sabría cómo afrontar este reto y las fuerzas que
me han sobrado para levantar este extraño puzle me flaquean para pulirlo. En
definitiva, porque se ha convertido literalmente en su palabra española: un rompecabezas.
29/04/26
Más el ruido que las nueces, como dicen. Toda la tarde
con amenaza de tormenta, pero nadená. He salido al paseo con idea de ventilarme
un rato, aunque pensaba que no hacía para salir con la abuela. Al final la he
animado y hemos tomado camino por los soportales de la plaza, que era lo más
seguro, hasta que han caído cuatro gotas cuando llegábamos a la Cascajera y
hemos decidido volver. Se ha quedado en cuatro tarantanteros, como llaman aquí
a los truenos.
…
Aprovecho el resto de la tarde en buscar unos datos
mínimos sobre poesía satírica del Barroco para ejemplificar una parte de mi
charleta del próximo día en Pucela. Selecciono algunas cosas, pero el propio
lenguaje no permite demasiado contando con el público que previsiblemente voy a
tener. Gente adulta, con escasa formación académica y no muy lectora. Espero
saber adaptarme a ellos. Definitivamente, ya sé que es más importante contar unas
anécdotas sabrosas que los propios textos.
…
Hoy, por fin, me han llamado del centro educativo de
Pucela y he hablado con la responsable de la actividad cultural, literaria, en
la que voy a participar. Me ha permitido amablemente elegir y me he quedado
como fecha óptima con el jueves siete de mayo a las seis de la tarde. Le he
expresado mi agradecimiento por lo bien que se portaron el año pasado y, por
supuesto, he reiterado que no necesito más compensación por viaje, dietas,
estancia o caché. Eso es para escritores importantes.
De todos modos, hay quien establece una cantidad para
limitar la disponibilidad a compromisos personales, como es mi caso. Voy a
sitios donde tengo contacto con algún amigo relacionado con la docencia o con
la literatura. Sin más. Me conformo con la escueta visibilidad que esto supone
para mi obra y la satisfacción del encuentro con lectores reales. Pocos. Pero
suficientes. A mí me basta. Porque me llena. ¿Interés material? Ruinoso. ¿Y
qué?
28/04/26
Todavía a la salida de la piscina, me señalaba mi
amiga MA la bonita estampa que asomaba por encima de la torre de la iglesia y
del castillo: una grey de regordetas y algodonosas nubes… Está precioso, insistía
MA. Ya, ya… La habían anunciado y se presentó después de comer, puntual, una
pequeña tormenta que ha fundido a gris y ha apagado el cielo para el resto del
día, con lo cual he llamado a la abuela y hemos cancelado el paseíto familiar.
Así lo llamo porque nos vamos turnando los de casa que estamos disponibles para
acompañarla a lo largo de la semana.
…
Después de diez minutos cerrados los ojos en el sofá
con el cuello para atrás y la boca abierta, me espabilo contento con toda la
tarde por delante para mí. Reviso el periódico y después completo en el súper
la compra que había quedado pendiente por la mañana.
Me llama por teléfono mi amiga y paisana MJSC para
concretar algunos aspectos de la charla de la próxima semana, pero aún sigue
provisional el día. Desde luego, yo preferiría por la tarde. Además, al ser una
actividad de centro es previsible que asistan varias clases. No sé si nos
ubicarán donde el año pasado, que tan bien organizado estuvo por MJ. Solo que
este año, ya jubilada, ella ha efectuado de nexo conmigo sin tener mayor
responsabilidad. Me dice que la dirección me contactará y me avisará. A ver
cuándo. Quedo a la espera. Desde luego, les estoy agradecido porque en la otra
ocasión compraron un buen lote de mi “Bicho” y lo llevaron leído los alumnos.
Eso se valora, sí señor.
En este caso ni siquiera me han propuesto un tema.
Cambié impresiones con mi amiga y me sugirió algo que salió de pasada la vez
anterior sobre aspectos curiosos de la literatura o anécdotas sorpresivas e
impensables para quien no conoce ese mundo de cerca. Es asunto tan abierto que
he pensado por encima cómo trazar un hilo de continuidad para desarrollarlo.
Pero deben de considerar que soy un fenómeno y que no necesito más que me
enciendan el interruptor del micrófono, y que de ahí en adelante ya me las
arreglo para disertar una hora. Lo cierto es que todavía no sé lo que voy a
decir, pero tengo aquí sobre la mesa unas notas en una cuartilla y confío en
que serán suficientes. Lo que sé seguro es que no me voy a quedar en blanco ni
mudo. Porque el oficio sirve para algo. Bonito título, como digo, sugerido por MJ:
“Curiosa literatura”. Así, con el epíteto.
…
También guasapeo un momentín con la Chiqui, que va a
venir el jueves. Para preparar un pescadito rico, le digo. Encargándolo ya. Le
he consultado también que me ha bajado la tensión bastante, no sé si como
efecto de esos pocos kilos que he adelgazado. Sin embargo, siento a ratos en
algunos movimientos cuando por alguna razón bajo la cabeza una ligera sensación
de mareo. A ver si va a ser que la sal que no he vuelto a poner en la comida me
deja sin sodio y es peor el remedio que la enfermedad. Porque la tensión la
tenía perfecta hasta ahora con la pastilla.
En fin, que ando mirando la manera de equilibrar las
cosas para enmendar los últimos análisis. Aunque la verdad es que en general me
encuentro fenomenal: ni me canso ni me desanimo ni me rindo. Soy un tipo
singular con un extraño mecanismo que me hace interesarme cada poco por algún asunto
que me gana la atención y se convierte en objeto de estudio. Por ejemplo, acabo
de investigar hace rato si la marca “Nike” tiene que ver con la palabra griega
homónima que significa “Victoria”. Y la conclusión, evidentemente, es que sí. Y
de la misma manera, al cabo de media hora he mirado en el móvil con qué
preparar la cena aprovechando unas alcachofas sobrantes de ayer. ¿Gulas?
¿Gambas? ¿Setas? Me ha entrado el capricho y va a ser con un par de filetitos
de pechuga de pollo a la plancha que también he comprado hoy mismo.
Y todo esto quiere decir que soy un gozador de la
vida. El novelista MV repite con insistencia en su último libro este amor por
la vida. Eso es la literatura. Pero no sé por qué me da que él es un tipo más
depresivo de lo que aparenta. Todo hombre es un misterio. Y un escritor, un
enigma. ¿Y yo? Lumbre. Favila.
27/04/26
Cuando las Chiqui me pone un guas a las siete y media,
ya llevaba yo un rato bueno leyendo al claror del ventanal, con esa alegría de
la inteligencia descansada que capta con despejo en todo su potencial. Quien se
dedica al trabajo intelectual o creativo sabe de la felicidad de estas primeras
horas con el cuerpo entero, para la lectura o la escritura, tanto da. Y, sin
embargo, en mí es excepcional. En mi caso escribir es más productivo al final
de la tarde quizá por falta regularmente de descanso óptimo y la consiguiente somnolencia matutina, o quizá también por
un viejo hábito.
La Chiqui se presenta a las ocho y media y nos tomamos
un café juntos, y charlamos el tiempo suficiente para comprobar que el mes de
alimentación sana ha tenido su efecto y se me notan los cuatro kilos. Es tal como
lo digo y ella me interroga y me aconseja. A mi vez, también yo la estudio
veladamente, pues lo que pretendo es comprobar de un golpe de vista que se encuentra
feliz, radiante, ilusionada, en un momento de máxima plenitud vital. Lo
constato y con eso me basta. Después tiene que regresar a León. De su paso
también me deja un bonito regalo: un galliboli. Me ha gustado mucho.
…
Discurre el día con normalidad, con alguna aguarradita
a final de mañana al ir a recoger en el Hogar a la abuela. Después
de comer se ha puesto un poquito de bochorno, pero nos ha respetado el paseo
con una temperatura muy rica.
Y bien avanzada la tarde, ya en el tajo diario, me entra otro guas del Chimi (el Chico, al que también le llamaba así su madre en ocasiones). Ya se encuentra de vuelta en Pucela, del finde en París con su chavalita. Vuelvo a calibrar una vez más su tono, su ánimo, su sensación de felicidad, y de nuevo me tranquiliza saber que los dos están bien.
¿Me oyes,
Lu? Los dos pletóricos, plenos. ¿Qué más podemos pedir? El Chimi me hace ese
resumen escueto tan propio de él, pero eficaz, y me pregunta por mi plan de
actuación con las comidas. Le explico y le digo la verdad: estoy contento con
los resultados de este mes. Me detalla sus próximos movimientos en los dos
findes siguientes. Nos veremos el segundo de mayo. Ocá, le digo.
…
Esta noche intentaré aguantar las tres horas largas de
“Doctor Zhivago”, otra de las grandes de la historia del cine. Es la segunda
vez que voy a verla. Basada en la famosísima novela de B. Pasternak,
supertaquillera y peliculón de gusto masivo porque se mueve entre lo histórico
ruso y el drama romántico. Si no todo, puede dejarse la mitad para otro momento
en diferido por la Play. La pena es que me faltan dos cosas. Tú y las
patatuelas.
26/04/26
Ha quedado una tarde de primerona. Pero buena buena.
Me tiro al monte con la burriquilla un rato de hora y pico. Sin forzar. Pin
pan. Marcaba el sol. Menos mal que me había embadurnado un poco la cara y,
sobre todo, la napia. Salgo pronto por dejarme margen. Sin embargo, entre que
te pegas un agua, recoges las coladas y ordenas un poquito la casa, total que
te plantas (ah, y regar las plantas) más allá de las seis, ya apurado.
Y eso que había dejado una cazuela preparada antes de
salir de casa y así mañana voy más suelto. Eso levantándome pronto, claro. Me
he puesto con una conferencia de GP, de la universidad autónoma de Barcelona, y
creo que me he dormido un rato largo. La conclusión, precisamente, es lo que me
ha despertado al callar los cascos. Pero me he desvelado y he vuelto a escuchar
de la mitad en adelante, ya con la atención despejada. Una explicación de los
prólogos del Quijote que me ha parecido muy divulgativa y me ha aportado muy
pocos datos nuevos.
Todo el día al margen y sin trato con el género
humano, excepto un ratín de paso en que me he encontrado con la tía M. y mi
amigo Tt. El resto, una charla constante con mis adentros. Dentro de mi
película. Subido a la higuera, que es como mejor estoy. En otro mundo semántico
y paralelo. En charla conmigo mismo: con mis difuntos y quimeras. Aparte de
esto, un solo guas de la Chiqui con una foto de su finde en una vía ferrata. Y
que mañana pasará por aquí y parará a tomar un café conmigo. También las fotos del
Chaval y su novia con París de fondo. ¡Quién pudiera volver contigo! Y contigo
también. Recomenzar.
25/04/26
Pues finalmente resultó un día muy venturoso el de
ayer, a pesar de que presentaba malos morros el cielo en el horizonte y llovió
durante el camino. Pero hacia las nueve estaba en el aparcamiento aledaño al
Lope de Vega y enseguida contacté con mi amigo JMG. Un trayecto muy cómodo de
unos cien kilómetros que tenía sabido del año pasado y prácticamente vecino de
Cabárceno y Villanueva, sede de Valnera.
La mañana fue muy bien aprovechada y nada cansina por el
margen que habíamos previsto entre las dos sesiones que impartí y el recreo en
medio en el que participé en una conmemoración del día del libro. Este año
hablé a grupos de tercero de la Eso que tenían más o menos leídos tres relatos
de mi “Bicho”. Y en el recital poético leímos varios alumnos y profes, en mi
caso cuatro poemas no muy largos de dos libros míos.
Después pude dar un paseo por las inmediaciones, tomar
un café y hacer tiempo hasta que terminaron las clases y tres compañeros del
dépar fuimos a comer a un puebluco cercano. Plato del día. Pero como en
Cantabria. De maravilla. Llevé hasta Ceceñas, donde reside, a mi amigo Chema. Y
regreso con una sensación muy agradable. Un año más. Muy acogedora la gente,
teniendo en cuenta que en el dépar son diez profesores de Lengua y Literatura,
para un centro de ochocientos alumnos. De regreso paré en el Mercadona de Reinosa. Cargué.
Y pacasa.
Por la noche me encontré con la feliz sorpresa de que
reponían en la tele la segunda peli de la segunda trilogía de Sergio Leone.
Cómo lo disfruté. Estaba cansado, pero mantuve la atención hasta la una. Caí
como un fardo. Pero me he desvelado prontísimo y ya no ha habido manera.
…
De todos modos, qué día más raro el de hoy en lo que
respecta a un par de encuentros sobre la hora de comer tan inesperados como que
hacía un par de años o tres que no coincidía con estas personas. Dos chicas a
las que he guardado siempre un sincero cariño. En el primer caso, por una
relación un tanto tormentosa y muy pasajera de recién destinado en el insti de
este pueblo, que no cuajó pero que me dejó algún poema valioso en mi libro “Paloma
del sauce”. Hoy he sabido que vive una situación de problemas familiares de
índole muy seria. Nos distanciamos y pasamos largos años sin vernos. La vida es
feroz. Lo poco que hubo es ceniza, más bien de los sentidos.
Con la segunda muchacha ha sido más cercana y
permanente nuestra relación, sobre todo con Lu, pues eran amiguísimas. Hace ya
tiempo que había oído que estaba con cáncer y en alguna ocasión discretamente
le había preguntado a su padre en la calle. Pasaba yo despistado y ha sido
ella quien me ha llamado la atención. La he abrazado con naturalidad y la he
besado con emoción contenida. La he visto con buen aspecto, recién terminada la
quimio, con buen ánimo y dispuesta a luchar y a vivir. Así me gusta, le he dicho.
Cuántas veces me acuerdo de Lu, ha confesado bajando la voz y los ojos. Nos
hemos despedido con gestos de optimismo futuro. Cuando nos hemos separado, he
notado la garganta herida.
…
Finalmente, mi cuñado I. organizaba hoy en la
discoteca Láser una fiesta de cumpleaños a su mujer, S., por su cuarenta
cumpleaños. He asistido por acompañarles un rato. Qué maravilla cuando veo a
mis cuñados más jóvenes vivir la plenitud, observada ahora desde el principio
de mi vejez. Había gente, sobre todo, de la parte de ella. Después se han
incorporado mi cuñada M. y la abuela, que venían del paseo, y también mis
cuñados J/S. Hemos charlado un ratito y yo me he retirado a este desierto donde
sobrevivo y trato de registrar la vida o al menos algunos de sus movimientos
imperceptibles pero significativos de mi interior. Si es que eso existe. Y firmo al
pie de un día más. No infeliz pero con cierta aspereza. No desesperanzado del
todo ni desilusionado. Pero.
23/04/26
No me dio tiempo ayer a entrar en este refugio donde
me escondo un rato a diario. Tuve cosas por la mañana y por la tarde, y ya he
dicho más veces que a partir de las nueve, cena y poco más.
Me habían invitado en la Fundación a una exposición
celebratoria de los ochenta años de las escuelas taller, una idea que se inició
en Aguilar y salió de la cabeza de Peridis para extenderse por el mundo entero.
Así como suena. Y si no, léase su último libro, “El tesoro del convento caído”,
resumen y epítome de su Magna Obra.
Se había organizado la muestra en una serie de paneles
que discurrían del refectorio hasta la iglesia e hicimos el recorrido después
de las intervenciones autorizadas de la institución. Por fortuna, las palabras
de José María me llegaron con claridad y me produjeron ese globo de emoción que
no es otra cosa que el recuerdo de quien debería haber estado allí conmigo
compartiéndolo y que dio lo mejor de su trabajo en la Casa del Puente, la sede.
Lu.
Eso, ayer. Pero aprovecho para decir que hoy me ha
llamado José María, como suele hacer habitualmente, a preguntarme mi parecer y
a destaparme el pensamiento que acabo de dejar escrito en el párrafo anterior. Cómo
será este hombre de listo que me ha comentado que se fijó en mí algunos
momentos de la presentación y que me notó la emoción que recién acabo de
transmitir, es decir, que estaba pensando en Lourdes. Le respondo que yo me
hago a la idea de que Ella ve y oye por mis ojos y mis oídos, y que así es igual
que si estuviese presente. Y me dice que eso sí que es poético de verdad. Y se
emociona él, como le vengo notando en estos últimos tiempos, con la facilidad y
sin el disimulo propios del hombre cuando la vejez ya le ha convertido en un
sabio al margen de cualquier pudor humano. Qué grande eres, amigo (digo para
mí, cuando apago el móvil).
…
Por la tarde di un paseo con la abuela y la llevé a una
entrega de premios con motivo del día del libro en cuyo concurso había ganado
uno nuestra pequeñina, C. Lista como una ardilla, posó tan pinche para la foto,
más linda y orgullosa que un ocho.
Casi a seguido de este acto acompañé a la abuela hasta
casa y pasé por la mía para cambiarme y asistir a una charla del editor JÁZ,
dueño de una de los sellos más prestigiosos, diría yo, de toda Castilla y León.
Dio una visión complementaria de algunos datos que yo tenía recogidos, entre
otras fuentes por el reportaje de EP de hace unos diez días. Y la gente estaba
tan interesada que casi no permitimos que nuestro bibliotecario EB desarrollase
el guion de la entrevista preparada. Pero me gustó mucho. Fue muy espontánea y
animada la charla con un público escaso, porque lo bueno, en general, es difícil apreciarlo.
Aproveché a mi vez para hacerme ver, aunque JÁ me conoce
de sobra, y tuve ocasión de regalarle y dedicarle mi último libro de relatos,
que agradeció porque sabe que es una manera elegante de entregar una especie de
tarjeta de presentación. Contento con el editor que tengo, no voy a traicionarle; pero algo canalla por naturaleza, como todo escritor, coqueteo con los demás. Le pedí que leyera el primero y el final. Me regaló el reciente premio de poesía “Jorge Manrique”. Y nos despedimos hasta la feria
de Madrid, donde le preguntaré qué le han parecido mis "bichos". Así es este oficio de
canalla, ya digo. Así es esta fiebre por la literatura, como una pasión por una mujer
que le hace arriesgar a uno al máximo. Un juego mortal. Y un fuego inmortal.
…
Pendientes quedan algunos otros asuntos dignos de
comento y que por aquí los voy dejando anotados en papeles saltarines. Ejemplos: La sugerencia de mi hermano Mon sobre un elepé de C. Tangana, al parecer muy
bueno (uf, no sé yo...), pero que no he tenido un momento para escucharlo. O la precariedad
sexual en la que vivo, pues con quien follaría no puedo y con quien podría (creo) no
me interesa porque se pierde mucho tiempo bailando el agua. O de la escasa conciencia colectiva, identitaria y
reivindicativa castellanoleonesa que jamás he sentido (Villalar). Ni provincial
siquiera. Yo soy español (no españolazo con la muñeca anillada). Y sobre todo de la madre Esgueva: de Piña. Punto.
…
N.B. Mañana voy a Cantabria, al insti Lope de Vega, de
Cayón, a pasar una jornada poética y conmemorativa de estas fechas con profes y
alumnos. Como en los viejos tiempos. Y esto me basta para ser feliz. Por tanto,
lo más probable es que regrese tarde y tenga que dejar esta guarida para otro día.
¿Ocá?
21/04/26
Estoy aprovechando bien las primeras
horas de estos días en que tengo que dar el paseo con la abuela. Además, compruebo con
satisfacción que no es solo al apoyo sino que la compañía, la charleta y la
distracción durante un rato, la tonifican y levanta un poco el ánimo. Al mismo
tiempo, yo mismo disfruto de un paseo a pata no muy largo, la verdad, pero que también me viene bien. Porque completo la otra actividad de la semana. Como hoy, que
me ha tocado chapuzón. ¡Qué bien he nadado hoy, coño! Tranquilo y fluido.
Cuando salía de la ciudad deportiva me ha llamado mi
paisana y amiga MJSC, docente también jubilada, para ofrecerme un año más en
nombre del centro de adultos de Valladolid donde trabajaba, una jornada del día
del libro a primeros de mayo. Y yo encantado, claro. Porque lo pasé superior en
la anterior ocasión, hace ahora un año. Es el CEPA La Victoria. Guardo un
recuerdo muy guapo. Allí volveremos en la segunda semana de mayo próxima.
También he llamado a mi bro JLC, a ver qué le había
parecido el remate del asunto en el guas de antiguos alumnos del Lourdes.
Aunque sabía la respuesta sin ninguna duda por su parte, charlamos un ratillo y
me confirma lo que, por otra parte, de forma privada me ha llegado
sorprendentemente de algunos compañeros que saben interpretar las cosas con dos
dedos de frente y muestran su apoyo, a pesar de que no quieran significarse en
público. En fin. Creo que de este modo se ha cortado algo que parece
normalizarse casi por mera frivolidad. Como si no tuviese ninguna
trascendencia. Pero no es así.
…
Dice RP en su columna de la última de EP de hoy mismo:
“Solo hay algo más peligroso que tirarse al optimismo socialdemócrata, y es no
plantarle cara al monstruo Leviatán”. Clavao.
20/04/26
Tarde muy agitada y desazonada. Menos mal que he
tenido que salir al paseo con la abuela y eso me ha distraído y me ha relajado.
Porque justo después de comer he visto que en el guas del colegio la cosa se ha
extralimitado y creo sinceramente que se le ha ido de las manos al principal
responsable de la polémica que se originó ayer y que ha continuado hoy
recrudeciéndose con pésimas formas y una carencia de argumentos y tal evacuación
de tripas sin ton ni son, que he respondido pidiendo una rectificación o de lo
contrario no asistiría al evento. Sabe Dios que me lo he pensado bien. Pero hay
cosas que No. Y menos a estas alturas de la vida.
En fin, no creo haberme extralimitado ni un mínimo y
he medido muy bien mis palabras escritas. A nadie he faltado y por ello he
considerado que a nadie debo pedir excusas.
Pero se ha formado tal avispero que la situación se ha desbocado, sin
que me sienta responsable en lo más mínimo. Finalmente, los organizadores y
algunos compañeros han terciado por chat privado y el espíritu de grupo ha
impuesto el buen rollo.
A final de tarde he comprobado que quien tenía que
rectificar lo ha hecho borrando los mensajes ofensivos. Entonces he contestado reconociéndole
el detalle y rectificando a su vez mi decisión y ofreciendo la mano. Y aquí no
ha pasado nada.
…
Pero sé demasiado bien que en el fondo siempre queda
una semilla de cieno, una pequeña parte que se agarra y se enquista en los huecos mínimos de la
maleza subacuática y tizna imperceptiblemente la corriente. Sé muy bien que algo queda
latente. Un resto… Por no hablar del “silencio de los hombres buenos”. Ay, ese es el más
importante. Ese silencio atronador del que calla y que tan bien conocía M.
Luther King. Y de la “banalidad del mal”, tesis de un libro de Hannah Arendt,
que explica tantas cosas sobre la formación del monstruo. Que nace así, de una
forma sin importancia, cotidiana, anónima. Por eso corre el riesgo permanente
de repetirse la historia del horror. Por desconocimiento o por olvido. La peor
historia sigue ahí agazapada. A la espera. Sí, de repetirse.
Lo de hoy puede parecer una anécdota. Pero quien
observa la realidad de los últimos tiempos sabe que es un aviso. Quien ha leído,
sabe que es un síntoma. Quien estudia de cerca estos fenómenos, sabe que es una
amenaza. Palpable. Cerca.
19/04/26
No podía desperdiciar una hermosura de tarde como
esta, la primera en que verdaderamente hemos sentido la calorina que se venía
anunciando por la tele desde hacía más de una semana. Eso, después de que esta
noche se han sentido truenos (me ha dicho el socio) y ha llovido lo suficiente
como para dejar charcos. Pero el día, ya digo, ha estado caluroso para Aguilar,
hasta alcanzar los veintitrés o veinticuatro grados cuando he salido después de
una cabezadilla. Una tirada de una hora con la burra, a mi pamplián, subiendo la
tachuela que va a caer a Villaescusa y vuelta por la piscifactoría. Bajaba el
desvío que atiende el estanque de truchas con mucha bravura. Me ha chocado por
comparación con otras ocasiones que paso por allí. Se ve que hay agua.
…
Después le he dedicado la tarde a revisar lo que hay en
internet de información y de la propia obra de LSC, la escritora
que presentó ayer el libro de “Galleteras…” No es obra amplia y creo que me ha
quedado pendiente un poemario titulado “Bruma Calima”, que conseguiré a través
del padre y técnico municipal, como ya expliqué. Me satisface conocer lo que
surge en el pueblo y que tiene proyección.
…
Finalmente, he rematado la tarde con una sorpresa
desagradable. Hace diez minutos. Se me ha ocurrido mirar en el guasap y he
curioseado las entradas del chat de la “50 Promoción” de compañeros del Colegio
de Lourdes, cuyos preparativos para el encuentro del seis de junio van viento
en popa. Pero me he quedado de piedra al leer las últimas entradas.
Uno de los colegiales se despacha sin ton ni son con
bromas feas de tipo político y, no contento con ello, airea las tripas
insultando al Expresidente y al Presidente del Gobierno mediante siglas de evidente
interpretación, para seguidamente faltar al respeto a la mujer de este último, también aludida mediante siglas.
Me ha parecido tan grosero, tan intolerable y tan
ofensivo que pienso que ese tipo debería excusarse y borrar dichos comentarios.
Supongo que los organizadores le habrán advertido por privado. Soy de los que
no se suele poner nervioso ni reaccionar visceralmente cuando se producen estas
situaciones. Suelo reflexionar antes un rato. Además, todo el mundo merece la
oportunidad de rectificar una estupidez. Pero si el tipo continúa sé que le voy
a responder contundentemente. Me conozco. He estado en un tris. Y he escrito la
contestación y la he dejado preparada, ahí, en luz naranja. Dispuesta. A ver. “Stanby”.
18/04/26
Acudo a la presentación del libro “Galleteras…”, de
MSC, joven aguilarense e hija de JS, técnico de cultura de este ayuntamiento
con quien compartí la legislatura como concejal responsable del área y luego
como concejal de a pie durante otros ocho años.
Podría decir que es, por tanto, un compromiso más de
los que surgen sobre la marcha, pero no. Porque se trata de una interesante y joven
promesa (antropóloga, poeta) que ya me sorprendió hace dos años con un libro de
poesía de buenos aciertos y poemas logrados, junto a un tono general en el que
todavía se notaba que en la abundancia faltaba la depuración necesaria. Un
rasgo de inicial tentativa, pero repito que anunciador de talento.
Esta mañana estaba el cine a la mitad, prueba de que generalmente
los paisanos responden cuando se los convoca. Se ha dado la circunstancia de
que, por un error en la programación que posteriormente ha sido rectificado,
primero se anunció el acto en la biblioteca y luego se trasladó al cine,
supongo que en previsión de que hubiese gente. Yo lo tenía en agenda y no había
visto el cambio en carteles de calle, así que he llegado apurado de tiempo. Y
digo esto porque esa circunstancia casi me ha chafado el acto debido a que me
he tenido que sentar de la mitad para atrás… Y eso es muy peligroso cuando no
se anda bien del oído…
Es decir que se trataba de una entrevista a cargo de
otra joven periodista aguilarense y se me ha escapado la mitad de la mitad. Y
por lo que he comentado con alguno más de los asistentes, no he sido el único.
Lo que me cabrea es que las dos protagonistas disponían de micrófonos adecuados
y, sin embargo, se hablaban mirándose de manera que dejaban a un lado de su
cara el aparato y se perdía buena parte de la comunicación. Además, su tono era
más bien bajo. Una pena en este aspecto. Y me da tanta rabia porque ya lo
comprobé y nos sucedió el día que presentamos el libro de Peridis en el mismo lugar.
No se pueden descuidar estos detalles. Y menos tratándose de la propia hija
del técnico de cultura. Hombre, no me jodas, amigo, parece mentira.
Por lo que respecta al libro (que he comprado, por
supuesto, que es lo que tiene que hacer todo el que asiste: si no para leerlo,
al menos para reconocer el mérito que tiene escribirlo), me ha parecido a
vuelahoja que se trata de una mezcla de lírica de la memoria de tantas mujeres
como ayudaron a levantar las fábricas, junto con la importantísima repercusión industrial
para el pueblo, hasta alcanzar nivel nacional e internacional. No he podido
quedarme a que me lo firmara, pero me ha tirado unas fotos mi exalumna TR para
que quede constancia, y ya habrá ocasión de que la autora me lo dedique. Total,
bien.
17/04/26
De nuevo me quedo hoy sin tiempo para algunas tareas
que programo con metódico orden. Pero alcanzo el fin de la jornada sin ejecutarlas,
porque todo programa es de por sí variable o flexible. Estoy acostumbrado a
ello. De este modo, la vida diaria también se queda incompleta en la escritura.
Aunque resulte muy novelesco para algunos escritores, obviamente no existe la
posibilidad de un diario que recoja todo el mundo material y psíquico del autor.
Ni siquiera con propósito infinitesimal. El diario es una selección y una
elección, nada más. Y aquí reside también su fortuna: en el material que queda.
Por mi parte, suelo proceder con un apartado que
escribo en hojas volanderas o en el cuaderno de campo o en el periódico. Suelo
escribir: NOT/DIAR. Y debajo de este abreviado epígrafe va una serie de algo
que podría llamarse de forma aproximada “tareas” en sentido muy amplio (a veces
también son reflexiones). Hoy tenía apuntadas siete.
Pero el tiempo es un asesino que termina alcanzándote
y arrollándote. A mí me sucede casi todos los días. Y a pocas cosas que surjan
de extraordinario sobre lo planeado, el plan se chafa. Y no solo eso, sino que
incluso me crea estrés. No llego, no llego. Como el conejo famoso de “Alicia en
el país de las maravillas”.
Y digo esto porque ayer me envió un guas mi bro JG
diciéndome que estos últimos días la entrada ha sido de unas pocas líneas. Pues ese es el secreto: el tiempo. Hoy he
trabajado mucho, sinceramente, desde las ocho de la mañana. Pero es en vano
detallarlo. Solo diré que he ocupado todo el tiempo que me ha dejado libre la
labor cotidiana y doméstica, excepto una hora de café y tertulia con los
colegas. El resto lo he dedicado a mis devaneos literarios. Y, sin embargo, no
he llegado. Así es este oficio. Como la propia vida. Un intento de no se sabe
bien qué. Por lo menos en mi caso. Y, además, a partir de las nueve de la noche
suelo apagarme y dejo de estar operativo. Ceno. Enciendo la tele. Si no me
engancha, la apago. Me apagué.
16/04/26
Entretenido todo el día con cuestiones de poesía.
Primero porque al levantarme me cojo un mosqueo terrible escuchando la clase de
JGM, que en este caso comentaba el poema de Kavafis titulado “Ítaca”, una
referencia de la poesía universal que el crítico ha menospreciado con cajas
destempladas. Me ha parecido una irresponsabilidad para sus propios alumnos y
una rabieta casi infantil propia de un inmaduro. Esto le sucede en algunas
ocasiones. En la universidad también hay algunos que se consideran señores
feudales. Yo entendía que eso ya eran tiempos pasados. Y ya ves.
Y después de leer por la tarde me he dedicado a
seleccionar unos cuantos poemas míos, porque mi amigo y colega JMG me lo ha
pedido por guas para el día del libro en el insti de Cantabria que visitaré en
breve. Además, hablaré de algunos cuentos de mi “Bicho”, en dos sesiones, con
alumnos de la ESO que los llevarán leídos y con preguntas. También
aprovecharemos para recitar algunos poemas míos y de otros. Participan profes y
alumnos. Va a ser un día bonito. Me quedaré a comer con algunos del dépar y
jornada redonda. Mejor, imposible.
15/04/26
Dice que ya viene bueno, pero que no lo veo yo. Qué
coños de bueno. Salgo con la abuela al paseo y se nos enreda un viento molesto
y afilado, que no es otra cosa que nuestro inveterado cierzo, tan asqueroso como
saludable para curar embutidos. Y, por tanto, lo que nos amojama nos conserva.
Lo curioso es que la abuela lo ha resistido mejor que yo con una chaquetilla de
punto, pues en mi caso he tenido que subir a casa a ponerme algo de más abrigo que
camisa y chaleco. Coño, que he vuelto helado y no sé si es síntoma de que he
comenzado a bajar algo de peso en los últimos quince días. A ver el próximo lunes qué dice la báscula. Me importa mucho comprobar si va dando resultados la comida
sana. Así la llaman, irónicamente. Lo cierto es que no estoy pasando demasiada
hambre. Eso sí, de dulce, no he metido en la boca más que lo que va en la
fruta. Ni un gramo aparte. Se acabaron las degustaciones por capricho e
inconscientes. Es lo que tiene el acojono: he sentido el aviso de algo. No me
cabe la menor duda. Pesque.
14/04/26
Me despierto con sueño porque ayer noche me entretuve
con otra de mis pelis favoritas que, como suele suceder, de vez en cuando las
reponen en la tele pública. Felizmente. Si no recuerdo mal (el diario me lo refresca),
a mediados de diciembre vi la trilogía de “El padrino” y “Amarcord”. La de
ayer, “Érase una vez en América”, de Sergio Leone, forma parte de otra gran
trilogía, “Érase una vez”. No recuerdo haber visto la segunda peli de dicha
triada. ¿Por qué? Un olvido sin perdón o un despiste garrafal. Todas ellas con
música de Ennio Morricone, que es cosa buena y muy principal en esta serie. Me
tuvo atrapado de nuevo, pero finalmente estaba tan atacado de sueño que tuve
que dejarlo. Porque esta cinta es de tres horas cuarenta minutos, ni más ni
menos. Hoy terminaré de verla en el yutu (aunque carga mal y es una pejiguera)
o, mejor, en Rtve Play. Y, por lo que más quieras, te aconsejo que no te la
pierdas. Punto.
13/04/26
Dedico el rato libre de la tarde a la revisión de los
suplementos culturales de estos tres meses pasados. Me llevará unos días, pero mediante el simple (h)ojeo no encuentro mucha novedad entre los autores que son de mi
interés desde hace tiempo, en especial los de mi generación o conocidos a
través de escritores con quienes mantengo relación y tengo confianza en sus
recomendaciones. Tampoco hay abundancia de publicaciones de consagrados (como E.
Mendoza, por ejemplo). Extranjeros, los excluyo por falta de tiempo y ganas. Y
de nuevos valores llevo seleccionados a media docena por seguir con la
estrategia de descubrir algún mirlo blanco. Al final, me plantaré en la feria
con una docena de libros anotados, más otra que vaya descubriendo al paso por
las casetas. Cada año, más selectivo y práctico. Ya he dicho que este solo
estaré el tercer finde de la feria. Y vale. Tal vez también por cierto cansancio
acumulado después de quince seguidos de asistencia y la sensación de
encontrarme con un paisaje demasiado conocido. Vale.
12/04/26
Me tomo el domingo tranquilón, como un oso perezoso.
Bien dormido, continúo recibiendo mi curso continuo de clases magistrales a
cargo de lo mejor que hay académicamente en la red. Clases a la carta,
incluidos los domingos. Extraordinario. En algunas ocasiones, repito y hasta
tripito la audición de alguna sesión concreta cuando considero que
merece la pena el contenido. Excelente. Qué mejor cosa para un domingo que se
ha levantado gris, mustio y supongo que derivará en lluvioso.
Después he puesto en el IG una foto que se me había
pasado de la penúltima quedada con los V/M, donde rendimos homenaje al chon
extremeño, tal y como ya conté aquí en su día. Me gusta dejar constancia, así
que lo he colgado también en la red. En cambio, las fotos que nos hizo un
camareto del Valen el viernes, a propósito de la merendilla que organizaba yo,
han salido tan oscuras, con reflejos y movidas, que no tienen provecho. No le
critico al fotógrafo, que el hombre lo hizo con toda la buena voluntad. Pero
sucede como en literatura, que con muy buenos sentimientos se hacen auténticos
pestiños.
…
Como novedad, y ya hacia la hora de comer, bajo esperitado
a tender la lavadora del socio y cometo el mismo error que ayer estando mi
hermano: dejarme las llaves dentro de casa. Gavilán, eres tonto con matrícula
de honor. Eso me digo a mí mismo. Como sé que el socio es puntual para las
comidas no he tenido que esperar más que cinco minutos a que llegase. Pero no
espabilo. Eso sí, abajo, esperando en el portal del inmueble, en chándal, con
las pantuflas de los chinos. Menos mal que solo me he encontrado con mi vecina
MP, a quien he pedido que me acogiese en su casa si el socio se retrasaba
demasiado. Por suerte, no ha hecho falta.
…
Dedico un rato a investigar en el nuevo premio
Cervantes. No es raro que reciban el premio Nobel escritores desconocidos para
la mayoría, pero es chocante que este que digo apenas lo haya oído mentar en
contadas ocasiones. Tampoco me suenan sus títulos en el mercado español o en la
crítica al uso, y eso que es mejicano y, por lo que se ve, de mucha relevancia
cultural. Hasta tal punto está sobresaturado el mercado editorial.
Leo que es autor de media docena de novelas, lo cual
no me parece demasiado para un hombre que se acerca a los ochenta años. Tal vez
sea un reconocimiento a toda su carrera y, además, una elección oportuna desde
otros puntos de vista por encima de lo literario. Veremos si hay oportunidad de
comprarlo o incluso de verlo en el Retiro. Por cierto, ya reservé, pero este año
solo voy a poder estar el último finde de la feria.
…
También en EP dominical leo con detenimiento y
muchísimo interés un excelente reportaje a doble página sobre el sector
editorial en nuestro país. La confederación del sector, Cegal, en un reciente
Congreso de Librerías, reveló datos que producen perplejidad. Por ejemplo, solo
el 4,5% de los libros supera los cien ejemplares de venta. En un mercado que
publica al año 90.000 títulos… Conclusión: A lo mejor uno es afortunado. A ver
si voy a estar entre los más vendidos… (he pensado). Quien quiera consultarlo
puede mirar también en la red por el título: “La mitad de los títulos no vende
ni un ejemplar en las librerías”. ¿Habré entendido mal o malinterpretado los
datos? Sin palabras.
11/04/26
Ha salido un día perro y malo, de frío de filo de
cuchillo. En veinticuatro horas pega una bajada de veinte grados y si te pilla
descuidado te escojona. Del mismo modo, el sol traicionero te acaricia
sentadito en un banco y después de media hora a la solana tan ricamente te ha
frito los sesos y al día siguiente tienes un catarrazo con ronquera de opacidad
absoluta. Así es esta tierra. Inclemente y generosa. Sin término medio.
…
La paso con mi hermano Mon que vino ayer a la
merendilla anual que en mi caso organizo en el Valen. Divertida en plan
tranquilo, tampoco es cuestión de armar mucho pitote, como corresponde a
jubiletas recientes y menos recientes y aspirantes en breve. Todo bien. Por mi
parte, anduve con un poquito de cuidado por la cosa de los últimos análisis
descabalados. No me pasé y a ver si soy capaz de mantener un poquito la
disciplina de barriga. Y vamos viendo. Pero fastidia tener que cortarse. No
estábamos preparados para eso. Hasta ahora.
…
Como suele ser habitual, la estancia de Mon aquí la
suelo aprovechar para que me solucione algunas ñapas pendientes. Se lo pongo
difícil porque aunque es manitas tiene que actuar con el mínimo de herramientas
y conseguir la máxima efectividad. Bueno, lo que había ha quedado más o menos
resuelto. Debía regresar a Pucela esta
misma tarde porque tenía que ir al teatro, por tanto, después de comer hemos tomado
un café con el socio y ha salido para allá.
…
Sin los chicos, aprovecho a completar una de esas
labores que periódicamente surgen sin pensarlo porque son cosas que no hay que
pensarse mucho. Me pongo a ello. Organizo varias bolsas de ropa que quiero ir
evacuando para que el espacio de los vivos no lo sigan ocupando permanentemente
los muertos. Hago una limpieza aceptable. Sinceramente, ya no son tan crueles
las cosas conmigo. Se ha creado una distancia. Pero todavía, de algún bolso de
una chaqueta, extraigo una cita médica para unos análisis urgentes. Contiene
una fecha: diez días antes del final de todo. Y noto que algo duele. Siempre y todavía.
09/04/26
De los colegas ocasionales de la piscina, aprecio
mucho a SA. Apenas nos saludamos unos instantes y cruzamos unas pocas
frases de compromiso pero simpáticas. Él va todos los días invariablemente.
Desde hace años no falla. Es un octogenario que ya supera la mitad de la
década. “Bueno, arreglamos el cuerpo”, es sentencia que no se le despinta de la
boca cuando sale del agua después de dos horas a remojo. Alterna un estilo de
perrito variando a ratos con unas brazadas de crol.
Sin ese baño lustral, me confiesa, no podría soportar
el peso de cada día. De manera que a diario debe renovar el rito para que su
cuerpo vuelva a funcionar. Su medida de oxidación absoluta es esta: un día. Él está
convencido de que el día que no pueda entrar en las aguas su vida se acabará en
poco tiempo. En realidad, pienso yo a ratos, estas aguas lustrales le recuerdan
que ya nada en un tiempo periclitado.
…
Por la tarde, durante el paseo con la abuela, nos
encontramos con HO, amiga de toda la vida a punto de convertirse en nonagenaria.
Al instante, no se habían reconocido. Pero se nota que les ha resultado
emocionante la coincidencia porque hacía mucho que no se veían. Hacen
referencia a alguna otra amiga con la que tampoco se ven porque “ya no están
para visitas”. Noto en su charla la melancolía velada de los tiempos áureos,
los buenos tiempos de esplendor con sus maridos vivos.
“No valemos ya para nada”, afirman y se reafirman. El
recuerdo pasajero del fuego de la vida. La aceptación de la caducidad. Y, sobre
todo, el miedo a convertirse en un instante en una carga para los hijos. Se
besan comedidamente antes de despedirse. Que a ver si felizmente se topan otra
vez. Adiós adiós.
…
Cuando llego a casa, a la hora de comer, entro en el
local del bajo y distingo dando la vuelta a la esquina del Valen a MRC,
amiguísimo de mi difunto suegro en los tiempos de hierro, de gladiadores,
cuando jugaban a los bolos. M. es maestro jubilado ya setentón y nos vemos con
frecuencia porque vive por aquí, en las cooperativas.
Con la puerta del local abierta, se me ocurre una idea
y le llamo para entre a ver una cosa. Me mira muy intrigado. Le señalo en lo
alto de una balda una foto enmarcada y en muy buen estado de un equipo de bolos
que luce su camiseta, probablemente con ocasión de alguna competición.
Me dice que sitúa la foto unos cuarenta años atrás.
Hago alusión a la poderosa juventud que transmiten todos aquellos
luchadores. Son once. En ese momento, M. se queda pensando y va señalando. “Todos estos ya no están me dice: seis de once”.
…
Luego paso el resto de la tarde sobrante leyendo el
libro de MV, en concreto un capítulo que trata de Jorge Manrique y el poder
nivelador de la muerte. Y finalmente, cuando lo dejo, algo queda pegado a mi
imaginación que me trae a la cabeza, urgente, insistente, vehemente, el
recuerdo de la película de Fellini “Amarcord”, otra de mis favoritas. Sobre todo,
la imagen del tipo aquel de la moto, con casco y gafas, atravesando cada cierto
tiempo la escena como un loco, a toda velocidad, cruzando quizás el tiempo. La vida.
08/04/26
¡Quién te ha visto y quién te ve!, me digo. Mi abuelo
repetía que lo malo no es trabajar de buche, que lo jodido era trabajar de
burro viejo. Expresado de esta manera tan literaria. Tal cual. Me acuerdo de
sus palabras cuando tengo que ponerme el delantal y meterme en la cocina y
espabilar porque hoy es día de rancho. Ahora, algo más complicado de organizar,
ya lo dije, puesto que presumo que tendré que preparar dos menús diferentes la
mayor parte de los días.
Tengo que tomarme muy en serio la dieta sin sal, grasa
ni azúcar. Muy en serio. Y voy a intentar ser riguroso hasta controlarlo. No
puedo traspasar más el límite. Para empezar, quitar cuatro o cinco kilos. No
son muchos, pero jode. En definitiva, que haré una lista semanal de comidas y
cenas, y en adelante a repetir con algunas variaciones y las mínimas
excepciones. Por la boca muere el pez. Y qué verdad más grande.
…
La tarde se ha quedado ideal de suave, aunque con
cierto ceño de bochorno o propensa a soltar alguna aguarradita abrileña. Aprovecho
para coger la burra y pegar un recorrido bueno, de más de una hora. Tiro al
polígono, a tomar por detrás de Gullón en paralelo con la autovía y luego a
cruzar la carretera vieja para ir en perpendicular hasta la de Barru. Al tran
tran, sin forzar ni sudar, pero muy ricamente.
Hay una parte campestre de sembrados muy guapa, cuando
se bordea una formación de roca que parece la cresta de un lagarto y se va a
parar a Grijera y salida por la de Barruelo, como digo. Antaño la hacíamos en
ocasiones porque a Lu le gustaba. Y más en este tiempo, con luz radiante y sol
templadito. Lo disfrutaba. Íbamos casi siempre a pie, porque hay partes del
trayecto poco cómodas de rodar. En cambio, estos últimos años desde que falta
ella yo lo he recorrido en dos ruedas, despaciosamente, recreando los ojos y
los recuerdos. Y caigo en la cuenta de que la temporada de bici suelo comenzar
por esta ruta durante unos cuantos días seguidos, alargándola más o menos en
función del tiempo de que disponga. Y siento una soledad gozosa al lado. En
realidad, una dulce compañía. Muy dulce.
07/04/26
Antes de las seis ya estaba con los cascos en una
clase de teoría literaria que por su importancia la habré escuchado tres veces,
creo. Me gusta la claridad y el orden expositivos de AMJ, catedrático de teoría
literaria y literatura comparada de la universidad de Valladolid. Me encantaría
saludarlo en alguna ocasión, por su brillantez y campechanía. Se le ve. Además,
en internet está una de sus obras clave, de hace más de diez años, la titulada “Literatura
y ficción: la ruptura de la lógica ficcional”. Está de gratis en un pdf y se
puede leer en el ordenador de maravilla. Pero lo que es maravilloso de verdad
son sus síntesis en conferencias muy ilustrativas. Una de esas me la he vuelto
a tragar otra vez. Con gusto. Aunque a ratos dormite como un viejecito bajo la
mantita, no importa: también se me caían los ojos a las ocho de la mañana
cuando asistía como estudiante a esa facultad de letras de la que hablo.
Siempre me ha pasado eso y está relacionado con la falta de descanso de calidad
que he padecido toda mi vida. Por culpa de mi vulnerable nariz, siempre mi
nariz y las consecuencias en mi destino de Cyrano: de intención sublime, pero de
ejecución malograda. En fin.
…
En las aguas se me ha notado los casi quince días que
me he tirado de parón por el cierre técnico. No obstante, he aguantado la hora
programada, mal que bien, panzarriba pallá y panzabajo pacá. Me he cansado,
pero creo que he sabido dosificar fuerzas.
…
Después de comer me llama la tía J. para el paseo de
la abuela. Estaba lloviendo, pero voy a buscarla porque interesa que mueva las
piernas y no se apalanque. No sé si le ha sentado muy bien o no me esperaba hoy
por el clima, pero luego ya sobre la marcha la he notada animada. No dejes de
mover las ruedas, le digo. Y se sonríe. Bueno, en el camino también hemos
encontrado alguna compañía y no se le ha hecho largo. Yo, encantado. Mi única
duda es que le doy mucho palique porque no lo puedo evitar, y a lo mejor la
mareo y no me lo dice. Pero ella tampoco
es muda, ¿eh?
…
Después de unas compras a media tarde, cuando vuelvo coincido
a la puerta de casa con un muchacho joven que entiendo que está recién
alquilado en el inmueble. Pero él se adelanta y me dice que me conoció el día
de la presentación del libro de Peridis, y que le gustó, y que somos del mismo
departamento. ¡Qué feliz casualidad! Me llamo D. y yo J., decimos. Aquí tienes
un amigo para lo que necesites, le digo.
Son unos breves instantes. Calculo que le saco treinta
años. Treinta y ocho, tengo, dice. Amable, natural, majete, como todo buen
profe de Lite. Le observo subir delante de mí hasta el primero, nos despedimos.
Mi fantasía me traslada de inmediato a su edad, me la apropio, soy el profe de
Lite del instituto. Subo con alegría ligera de dos en dos los peldaños porque
acabo de cumplir treinta y ocho años y mi Chiqui es una fresita renegridilla con
diez días de espléndida vida. Subo nervioso y no acierto con la llave. Entro
rápido y levantando una voz impostada que intenta parecerse a una canción de cuna. Su
madre me mira con ojos severos. Entro en la habitación y veo al Jijillas de
tres años durmiendo la siesta en nuestra cama de matrimonio. Le beso. Me acerco
de puntillas a la cuna. La beso. Vuelvo con cara alucinada hasta su madre. La beso.
Y pienso que en esta vida no hace falta nada que no lo supla y condense un
beso. Repetido. Insaciable. Inmortal.
06/04/26
Despierto a las seis y me pongo una clase sobre unos
sonetos referentes al tema del “carpe diem”, de Garcilaso y Góngora. Creo que
lo he aguantado entero porque el título prometía “Tres poemas de amor y una
confesión inesperada…” Cosas de don JGM. Bueno, nada especialmente llamativo,
pero un cátedro disertando siempre es un plus. Creo que ocupaba una hora casi
exacta, pero al final me he traspuesto. Ni siquiera he oído levantarse al
Chaval, que teletrabajaba en casa. He vuelto de nuevo al mundo y he completado
con una lectura de unos artículos de EPS.
…
Ya en la cena de ayer por la noche traté de explicarle que me resulta difícil cambiar el sistema de comidas llevado hasta el
momento y que responde a la organización para mi socio y para mí. Hasta ahora,
claro. Porque tendré que mantener la base de unos buenos platos de cuchara, que
le van bien a él, pero tendré que modificar mi comida la mayor parte de los
días. Y a ver cómo se come eso, le digo. Le pido que me eche una mano porque me
supera un poco la nueva fase, sobre todo, porque yo no entiendo ni estoy
preparado para elaborar comidas sanas, puesto que no tengo ni la más mínima
base de nutrición. Ni me educaron para afrontar una situación así (y mucho
menos lo que ha sobrevenido), ni sabría combinar una dieta equilibrada y
variada si no me dan unas lecciones.
Lo bueno del Chico es que ha salido cocinillas (creo
que más que la Chiqui, aunque esta también me ha prometido algunas nociones y
recetas) y me propone una carta sencilla para una semana aproximadamente. Lo cierto
es que de lo que me habla es de cosas fáciles, rápidas y sanas. Así que tengo
que aprender. Y pronto. Me he comprometido con los dos y estoy decidido a ello.
Porque no me queda más remedio. Y por el acojono. Los primeros pasos que me propone
el Chico parecen facilones. Vamos a verlo.
…
Hacía tan buenón que cuando se ha marchado el Chico,
sobre las cinco, y visto que no me había llamado la tía J. para el paseo con la
abuela, me he cogido la de montaña y me he pegado un garbeo. Tengo que comenzar
la temporada despacito combinando con la piscina. Tengo que moverme, tengo que
fortalecerme, no me puedo dejar. Cagüenchós.
…
También meto un buen rato en el penúltimo de MV, que todavía
lo tengo a medias y me gustaría comprar el último en la próxima feria y charlar
un rato con él y que me lo firmara. El último se titula “Finlandia”. Le he leído
en alguna entrevista que cuenta el final de una historia de amor con su última
pareja, la también escritora AM. En principio, suena a tema literario con
muchísimas probabilidades.
Yo conozco algo de los inicios de aquella relación,
pues soy de los que charlaba con el escritor un buen rato cuando todavía no
había pegado el bombazo con “Ordesa” y las colas de gente en adelante se convirtieron
en insoportables. Recuerdo una tarde en que la recién enamorada se ponía
insistente en exceso para que le comprase a toda costa el último libro de
entonces a su chico. No dejaba de repetirme que MV era un genio. Le tuve
que decir de buenas maneras que me dejase comprobarlo por mí mismo. No hacía
más que entrometerse en la conversación que manteníamos los dos. Yo creo que
fue el año diecisiete, el de los relatos de “América”, que me dedicó. El
siguiente, también me lo dedicó, pero ya en pleno bum de “Ordesa”. Cuento en
mi biblioteca personal quince libros de Manuel Vilas. Pienso que, de sus
novelas, solo me falta por conocer, curiosamente, la primera, titulada “España”,
y fue Chus Visor quien me la aconsejó el día que compré dos de los libros
poéticos del escritor, que fue mi primer acercamiento.
Y sigo pensando que Vilas es, sobre todo, un poeta. Su
voz es una extraña lírica entre lo confesional y lo conversacional, pero de
gran originalidad de estilo. Su éxito en la novela es probable que deba mucho a
la corriente dominante de lo biográfico con toques de autoficción. Seguramente,
un teórico como AMJ, de la Universidad de Valladolid, lo ubicaría con absoluta
precisión dentro de su teoría de los “mundos imposibles”.
Sin embargo, honestamente, a mí siempre me ha parecido
que no es un narrador en el sentido clásico de la palabra y la segunda etapa de
sus novelas (no todas) adolecen precisamente del carácter ficcional, que es la
primera condición para el arte narrativo. Lo cual no significa que no tenga un
poderoso y envolvente estilo que llega con precisión a la emotividad del lector
y le convierte en su cómplice. Y, más que eso, en su igual. Considero, en
definitiva, que le falta unidad y estructura, y que esto le lleva a una fórmula
un tanto repetitiva. Y no por ello, insisto, deja de ser un escritor muy
brillante y meritorio.
…
Publica también hoy en su habitual última de EP una
emocionante columna el escritor LGM. La titula escuetamente “Sus cosas” y tiene
esa magia poética de lo que viene de muy hondo. Es un comentario que parece sin
importancia sobre el traslado en estas vacaciones a su segunda vivienda y lo
toma como excusa para hablar de “las cosas de ella” y cómo siguen viviendo
estas cosas que ella dejó con su partida, pues todo el mundo conoce que habla
implícitamente de su difunta mujer AG. También a los demás se nos impone la
realidad y se adelanta al primer lugar de la escena cuando abrimos la otra casa
y comprobamos, también en enumeración caótica, cómo sobrevive en “…algunas
escenas de otro tiempo que se esfuerzan por pertenecer a este tiempo”. “Todo en
su sitio -dice el poeta-. Ahí están su ventilador, su almohada, su lámpara, su
cuaderno de notas, su radio… Y yo”.
La novelista Almudena Grandes falleció seis meses
antes que Lu. El día que dieron la noticia ambos mirábamos silenciosos y
reconcentrados, sin apenas atrevernos a cruzar nuestras miradas ni a emitir un
simple comentario, las caras rígidas y fijas en el televisor… A continuación,
en las imágenes, también aparecía su marido, el escritor Luis García Montero,
ya viudo, con gesto compungido y de circunstancias. Supimos interpretarlo, pero
sobre todo callarlo. Pues ya no había palabras entre nosotros. Silencio.
Solo. Sordo. Seco.
05/04/26
Despierto hacia las cinco y pico con una sensación
desagradable de obstrucción nasal. Imposible retomar el sueño así. Me digo que
la incipiente polinización también puede influir en una pituitaria tan viciosa
como la mía, que se esnifa todo. Voy a la página que tengo en favoritos y
consulto el mapa de polen en la comunidad: equilicuá, los plataneros están en
este momento en una fase entre moderada y alta. Puede que.
Me levanto directo al agua milagrosa con ácido
hialurónico. No hay nada parecido en el mercado para síntomas leves. Sin rebote
y con efecto bastante inmediato. Incorporado en el orejero, enseguida noto que
se desatascan los ollares. Me engancho a una sesión de cascos sobre los “Sueños”
de Quevedo y no soy capaz de aguantar hasta el final porque después no lo
recuerdo. Al cabo de un tiempo indeterminado en el limbo, con pesadillas
absurdas, me vuelvo a desvelar hacia las ocho y recuerdo que es el día de hacer
mi publicación en IG.
Me había entretenido algún rato de la tarde de ayer remirando
el poemario de Luisma, último ganador del Águila, y me había detenido con demora
en el bellísimo poema final del libro. El número treinta y siete. Además, es el
que contiene el título del conjunto. Decido que no hay mejor opción para una
mañana que se averigua luminosa y cálida de este comienzo alegre de abril. ¡Qué
genial epifanía!, me digo. En el poema, a base de endecasílabos blancos, se
toma como motivo la linfa o sustancia blanca de la sangre y la voz poética nos
invita a escuchar por dentro de nosotros esa tonada o melodía de la vida que
casi se confunde con el silencio, como si los dioses no quisieran que sepamos
que estamos hechos de música. Que somos algo más que biología: somos también
melodía, es decir, materia que canta,
añado yo. ¡Qué maravillosa idea poética! ¡Qué perfección formal! Lo he
publicado en el IG.
…
Hoy comemos juntos la familia primordial. Más tú, Lu,
que ahora ya solo eres esa música del poema, sin la biología. Pero en puridad
estamos los cuatro. Juntos. He dejado como plan B en el frigo unos táperes de
cocido por si acaso. Y he puesto al horno, apoyado en el consejo del Chico, una
pata de cordero que tenía para alguna ocasión especial. Hoy. Más una botella de
Julius. Hemos brindado al principio de la comida. Por todo, o sea, por la vida
que corre en la linfa de la sangre del poema. Y porque no ha quedado mal el asado.
Estaba rico rico de veras.
En el transcurso de la comida sale el asunto de mis
últimos análisis y me han echado la bronca pero sin demasiada acritud. Tengo
muy algo el colesterol y el azúcar, más la hipertensión que controlo con una
pastilla, más la arritmia con tratamiento desde hace un año. O sea, una puta
mierda en perspectiva si no espabilo de inmediato. Se lo prometo de corazón
(nunca mejor dicho). A ver si entre los dos me hacen un plan concreto para
comer más sano. No me queda otra.
…
Por la tarde voy a buscar a la abuela para dar un paseíto
con ella. Hace magnífico y apetece coger unas vitaminas y un poco de moreno.
Ella va despacito, pero me ha sorprendido que tampoco anda tan lenta de piernas
y eso que todavía tiene algún dolor de la caída. Nos alargamos hasta el paseo
del monasterio y cuando ella me lo pide nos sentamos a descansar en un banco.
Después enlazamos con la tía M. y la tía J. que también han salido a una marcha
hasta el pantano. Volvemos a casa juntos.
Sé que tengo que organizarme esta temporada que viene
mientras la abuela necesite compañía hasta que vuelva a encontrarse segura para
salir sola. No me importa en absoluto dedicarle ese rato y echar una mano en lo
poco que yo puedo colaborar. Hay cosas que no cuesta hacerlas. Esta es una de
ellas. Me quedo pensando y es como si fueses tú la que lo hiciese. Tú que estás
en mí y eres yo mismo. Yo también soy tú. Sonamos a la misma melodía. Lo dice
el poema que hoy he colgado en el Ínstagram: “…el deleite/ de sabernos, amor,
hechos de música”.
04/04/26
Muchísimo sueño a las ocho, no sé si por efecto de la
astenia primaveral. No he sentido llegar ni al uno ni a la otra. Y a las ocho
parriba. Pero he desayunado y me he puesto con una charleta de las de don JGM,
soporífera, esta vez, por cierto. Como suele acostumbrar, tomaba el Quijote
de referencia para hablar contra “la eutanasia del siglo veintiuno”, llamada
así, literalmente. Lo insólito es que no terminaba de quedar clara su postura,
si favorable o no, y tampoco es que se tratase de un caso de opinión matizada.
En fin, no voy a rebatirlo en concreto, pero cualquiera hubiese dicho que se reducía
a una sesión más de charlatán que de charla. Esto le ocurre a don JGM en
ocasiones, ya digo. No añadiré sino que nos remitía a la célebre frase de
Sancho con el consejo a su señor de que no se muera, pues no hay mayor locura
que dejarse morir. Nos ha jodido mayo con las flores. Si no dices más que eso…
Último capítulo de la segunda parte del Quijote. No es extraño que me haya quedado
grogui hasta las nueve.
…
Los chicos se van con su prima P. a comer con la
abuela, para hacerle compañía y animarla a que lo tome con paciencia. El brazo
lesionado es el izquierdo, pero desde que la vi ayer no es tanto la avería en
sí misma como el pánico que da imaginarse uno mismo en semejante situación.
Porque, ¿qué coños haces en todo el santo día? Ni la comida ni leer ni escribir
ni asearte… casi casi ni limpiarte el culo. No quiero ni pensarlo. Realmente,
como una invalidez temporal. No se lo quise decir.
Después me ha llamado la Chiqui para decirme que la
prima P. salía a dar un paseo con la abuela, por si quería acompañarlas, pero
he preferido dejarlo para mañana porque con uno vale y es más práctico ir
turnándose. Le he dicho que me llamase por teléfono.
Así también paseo yo un rato y voy cogiendo un poco de vitaminas de sol. Y si
puedo, también, alternaré algo con la bici. Si puedo. Planes.
…
El resto de la tarde la he empleado en avanzar el
libro de GMG, con quien me comprometí para una entrevista de radio y se me ha
ido pasando hasta tal punto que no me he percatado de que tenía el libro sin concluir
y con unos folios de notas pendientes. Qué terrible despiste y qué tío más
amontonao soy. En suma, es mi azoramiento de carácter, que es una forma de nerviosismo
sin que haya motivo. Una especie de inquietud o desasosiego por nada. Sin problema.
Solo porque sí. A lo tonto. Un azarante.
03/04/26
No faltan cosas. Ayer, a la hora de cenar, me envió un
guas la tía M. diciéndome que volvían de Palencia, del hospital, con la abuela.
Por lo visto, se tropezó y se cayó mientras daba el paseo, y se fracturó el
radio. Sin mayores consecuencias resultantes de la avería, se lo habían
recolocado y regresaba con la escayola. No se encontraba mal.
Y hoy después de comer, ha salido a dar un paseo
acompañada por la tía M. y el tío I. y hemos aprovechado el Chico y yo para
verla. La conclusión es que ha tenido suerte después de todo. A partir de
determinada edad se puede esperar cualquier cosa. En fin, por esta vez puede
decirse que ha librado. No la he visto afectada sino conformista. No tiene
dolores si no es la incomodidad y la paciencia durante un tiempo de
recuperación que se adivina lento. En fin, lo dicho, en realidad ni tan mal.
…
Tengo ya en casa a los lebreles. El ajetreo que se
produce me agrada y me descoloca a ratos. Pero es lo suyo y en el fondo me mola. El Chico se ha levantado hacia las seis para una marcha montañera y ha
regresado después de comer. Y la Chiqui ha llegado a media tarde. El uno
cansado por afición, pero ha salido a buscar a los amigos y ya veremos a qué hora
llega. Y la otra se ha echado la siesta porque los médicos dan el callo de
verdad en jornadas exhaustivas. Menos mal que en este caso la edad es una
coraza.
Por mi parte, resuelvo la intendencia y, recluido en
la buhardilla todo el tiempo disponible, me dedico a pegar un avance a la
última parte de libros del año que tengo pendientes de lectura, antes de que
llegue la feria. Cuanto antes tengo que reservar en Madrid. Y suma y sigue. Y
lo que quede sin leer, pues santas pascuas. Asumido.
02/04/26
No termina de entonar, pero hay que salir a patear.
Pienso y hago. No ha sido más que una hora, algo es algo. Desde por la mañana
se ve movimiento de vacaciones, sobre todo en el Valen y por la plaza. La gente
se mueve, con o sin problemas del combustible caro, por culpa del Tran, el Rey Bufo (en su doble acepción).
…
Ya dije hace tiempo que en mi caso no hago mudanza. Ni
en jueves “lardero” ni en miércoles “corvillo”. Este último es el conocido como
miércoles de ceniza. En mis mocedades, en Valmedio, íbamos los chicos a que nos
signaran la frente y aguantábamos la risa cuando nos veíamos con el estigma ceniciento.
El corvillo era un pequeño cuchillo que probablemente tenía que ver con
arrancar o lavar todo apetito de carne en época de cuaresma. Creo recordar algo
así. El Arcipreste de Hita dirá: “Luego el primer día, el miércoles corvillo/
en las casas do entra, çesta nin canistillo/ non dexa…”
…
Por tanto, me he tomado con filosofía este jueves
santo y lo he dedicado, entre otras cosas, a colocar la leonera más o menos
ordenada (cada vez menos) de la buharda en lo referente a las pilas de libros
que se van formando en diferentes rincones. Se van apoderando del espacio y
comienzo a ver clara la preocupación de que me superen.
De hecho, me he pillado un buen cabreo porque he
tratado de buscar los libros que tengo de IR, extraordinario escritor y
conocido mío de la feria. Hay alguno que quería aconsejarle al Chico y me he
vuelto loco dando vueltas un rato largo. Al mismo tiempo, han ido apareciendo
otros que no buscaba, eso también es verdad, como el de H. Murakami que le he
vuelto a comprar hace poco para el chaval, precisamente (porque habla de la
afición a los maratones) y resulta que ha aparecido la edición en tapa dura del
Círculo que adquirí el año dos mil once. Y pensé que lo había leído en el ebuc.
O sea, que anda uno perdido, con el almacenamiento en digital, con el papel y
con la madre que lo parió. Porque este oficio o afición se desarrolla por
amontonamiento hasta quedar sepultado debajo. Es decir, catastrófico. Vale.
01/04/26
Como ayer por la tarde hacía templado y hasta el próximo
martes no se reabren las piscinas, me entretuve dando un paseo largo de casi
dos horas. Hacía mucho que no caminaba y me sentó bien, curiosamente no me
cansé demasiado.
Total, que a pesar del ejercicio regular de natación, se
cogen unos kilos sobrantes que hay que quitar. ¿Por qué? Pues porque por la
mañana me dijo la médica que el electro estaba bien, me renovó la medicación y
a correr, pero. Pero siempre hay alguna jodienda a mayores, así que me dice que
tengo el colesterol y el azúcar altos. ¿Cuándo no es jueves? Me cago en la puta
que lo parió. Que tengo que cuidar la comida, ni grasas ni dulces. Bueno, digo
yo. Hay que reconocer que desde navidad he comido con ganas, pero también
porque la piscina tiene ese efecto. Sobre todo, en la cena. Lo que no admite ninguna excusa es el dulce. Todo lo que me cae a la mano me lo tapiño. Para qué
engañarnos. O sea que tendré que cerrar la boca. Sí o sí.
…
Se fue marzo en el aire. Parece que la semana santa se presenta con buen tiempo. Para mí es invariable, pero los días van cayendo sin que me preocupe contarlos. Voy rematando el libro de O. Wilde y entresaco una frase que le dicen al protagonista en el momento álgido de su esplendor: “Cuando su juventud se desvanezca, su belleza se irá con ella, y descubrirá usted de pronto que ya no le quedan triunfos, o tendrá que contentarse con esos pequeños éxitos que el recuerdo del pasado hace aún más amargos que derrotas. Cada mes que huye le llevará hacia algo terrible…” Vuelve a leer esta última frase: Cada mes que huye TE llevará hacia algo terrible. Anda, chúpate esa.

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